Desarrolle una lista de cosas por hacer,
de manera de no olvidar algo crítico.
Clasifique y deshágase de las cosas que
ya no necesita ni desea. Haga una venta de garaje, dónelas a centros
de caridad o de reciclado.
No tire todo. Si su inclinación es tirar,
pregúntese usted mismo que tan frecuentemente usa el artículo y cómo
se sentirá si deja de tenerlo.
Empaque artículos similares juntos; juguetes con juguetes,
utensilios de cocina con utensilios de cocina.
Decida, de haberlas, qué cosas desea mudar personalmente.
Ocúpese usted mismo de los artículos más preciados, como fotos
de la familia, artículos valiosos frágiles que puedan romperse fácilmente
o aquellos objetos especiales que quiera conservar.
Utilice la caja correcta para cada artículo; los objetos
sueltos se rompen con facilidad.
Ponga los artículos pesados en cajas pequeñas
para que sea más fácil levantarlas. De ser posible, no deben
pesar más de 50 libras.
No sobrecargue las cajas, ya que ello incrementa las
posibilidades de que se rompan.
Envuelva por separado cada artículo frágil y acojine
la base y los laterales de las cajas.
Etiquete cada caja por los cuatro lados.
Nunca se sabe de qué manera quedarán apiladas y así no tendrá que mover
las cajas para saber que hay en ellas.
Utilice etiquetas de color para indicar a que cuarto
va cada caja al momento de efectuar la mudanza. Coloree
un plano de la nueva casa para auxiliar al personal de la mudanza.
Mantenga los documentos de la mudanza en
un único lugar, incluidos los teléfonos, el nombre del chofer
y el número de la placa del vehículo. También tenga a mano su agenda.
Copie los archivos de su computadora antes
de mudarla.
Inspeccione cada caja y sus muebles tan
pronto lleguen a su destino.
Recuerde que la mayoría de las compañías de mudanzas
no transportan plantas.