Deshágase de aquello que le sobre. Tire los periódicos
y revistas viejos. Empaque la mayoría de los adornos pequeños.
Guarde la ropa que está fuera de temporada para que los armarios se
vean más espaciosos. Limpie el garaje.
Lave las ventanas y persianas para que entre más luz
al interior.
Mantenga todo impecable. Repase los interruptores de
luz para sacar las huellas de dedos. Encere los pisos. Limpie
la estufa y el refrigerador. Una casa limpia causa una mejor primera
impresión y convence a los compradores de que ha estado bien cuidada.
Elimine los olores. Lave alfombras y cortinas para eliminar
olores provenientes de la cocina y de las mascotas. Abra las
ventanas.
Coloque lamparitas de mayor voltaje para que las habitaciones
se vean más brillantes, en especial los sótanos y otros cuartos
oscuros. Reemplace las lamparitas quemadas.
Realice reparaciones menores de desperfectos que puedan
causar una mala impresión. Hay pequeños problemas, como puertas
que se atascan, persianas rotas, juntas agrietadas o llaves que gotean,
que parecen triviales pero le dan al comprador la impresión de
que la casa no tuvo un buen mantenimiento.
Cuide su jardín. Corte el pasto, recoja las hojas, pode
los arbustos, dé forma a los bordes de aceras y caminos. Coloque
macetas con plantas de flores a la entrada.
Cubra los pozos que pueda haber en el acceso vehicular
y aplique sellador nuevo de ser necesario.
Limpie sus canaletas o bajadas de agua.
Lustre los picaportes de las puertas de entrada y la
placa exterior con el número de la casa.